Chorreado, escuchaba atentamente palabra por palabra en plena oscuridad sin poder responder a un deseo desbordado.
Le relataba una fantasía: Ella como una completa inexperta, sentada al borde de la cama esperaba ansiosa que le marcara un recorrido. Él parado delante, con la mirada encendida en sus labios, se acercaba pasándose las manos por la bragueta, sudorosas y nerviosas buscando la manera de mantenerla expectante.
Ahora sí se acercaba a la altura de su rostro, con el sexo palpitante entre las manos y ella observaba obediente. Le dió las instrucciones correctas, ella agitada soportaba pasivamente su excitación. Paciente, recibe el regalo de sus manos, ahora tiene en su boca un glande húmedo y exhuberante.
Le echa la cabeza hacia atrás, le ordena que vaya despacio mientras ella se debate entre las ganas de morder y succionar. Le brota un salvajismo que no puede desatar, a veces la sumisión es maravillosa. Ejerce cierto poder sobre él, sabe muy bien que puede lograr torturarlo de placer.
Se lo pone en su boca y siente como crece, es una batalla silenciosa. Engullir sintiendo la firmeza de la carne desplegarse sobre su lengua, que con movimientos envolventes la saborea de arriba hacia abajo. Un raspón, una caricia húmeda, sofocón y el trago amargo.
Cuando termina su relato, le da la espalda y se dispone a dormir toda mojada. Las palabras hicieron lo suyo, él en la oscuridad la presiente, la observa con ganas de romperla, de ultrajarla. Se duerme con la erección de la impotencia.
Mostrando entradas con la etiqueta literatura erótica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta literatura erótica. Mostrar todas las entradas
lunes, 26 de mayo de 2014
sábado, 30 de noviembre de 2013
ENCUENTRO DE LUCIÉRNAGAS
Le marca el pulso del cuerpo, recorre la trayectoria de su itinerario erógeno... la inhala, la exhala. El deseo se instala, ella le enseña cómo disfrutar su piel. Le muestra cómo morder su clítoris, cómo provocar hasta el delirio su sexo y beber hasta vaciarla. Él le indica cómo sacarlo de la profundidad, llevarlo al límite en todo momento: con una mirada, que tome lugar la palabra indicada y la lengua entra en escena de un juego tántrico. La recreación de lo físico, juegan a dejar entrar al deseo y se asoman a la pregunta, a muchas preguntas. Ambos se meten en la piel del otro, anidan por momentos en un refugio que son instantes de fuga, de encuentro.Se iluminan y se apagan como dos luciérnagas pero no alcanzan lo incandescente, algún día alcanzarán la chispa o se ahogarán en el intento y aún así juntos saben muy bien que la luz que irradian es imposible sin el otro.miércoles, 18 de septiembre de 2013
Conjunción de verbos amatorios
Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.
OLIVERIO GIRONDO
se acarician, se besan, se desnudan,se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.
OLIVERIO GIRONDO
sábado, 6 de abril de 2013
PEQUEÑA MUERTE
No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele.
Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.
Eduardo Galeano - El libro de los abrazos
Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.
Eduardo Galeano - El libro de los abrazos
martes, 2 de abril de 2013
Y como se nos condenaba a centrarnos exclusivamente en la realidad, tuvimos una explosión de sensualidad y poesía...
"Los homosexuales escribían como si fueran mujeres, los tímidos hablaban de orgías, y las frígidas de frenéticas hazañas. Los más poéticos se permitían tratar de auténtica bestialidad, y los más puros, de perversiones. Estábamos obsesionados por los maravillosos relatos que no podíamos contar (...)".
Anaïs Nin - Delta de Venus (1941)
"Los homosexuales escribían como si fueran mujeres, los tímidos hablaban de orgías, y las frígidas de frenéticas hazañas. Los más poéticos se permitían tratar de auténtica bestialidad, y los más puros, de perversiones. Estábamos obsesionados por los maravillosos relatos que no podíamos contar (...)".
Anaïs Nin - Delta de Venus (1941)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

.jpg)
.jpg)